La conexión competencia clave del liderazgo

Digo día X, porque la verdad es cualquier día de estos que hemos vivido o vamos a vivir. ¿Hasta cuándo? No lo sé, pero estoy segura de que yo no soy la única. En este periodo he aprendido mucho. He aprendido a escuchar más allá de lo que creía podía escuchar. He escuchado desde el fondo del alma, desde lo inaudible a cada una de las personas con las que he trabajado virtualmente y ha sido un tema maravilloso.
Digo maravilloso, pues yo era de aquellas personas que decía (paradigma o creencia inhabilitante), que para escuchar bien era indispensable el contacto físico y que si no estaba esa condición, no era posible. Realmente no fue fácil para mí, ni fue en un abrir y cerrar de ojos... Efectivamente tuve que hacer un esfuerzo "extra ordinario" para poder conectar de verdad, verdad.
He trabajado en estos días con personas de todos los niveles y me he dado cuenta de que estamos en las mismas, con una gran incertidumbre sobre el posible resultado. Lo único que he encontrado es lo siguiente: cómo se conectan consigo mismas y con las circunstancias. Esa conexión es de libre elección.
Aquellas personas que juegan a ser víctimas se la están pasando peor. Versus aquellos que juegan a ser protagonistas de sus vidas.
Las víctimas no tienen el control de sí mismos, los protagonistas lo tienen. ¿Desde dónde se están conectando? La diferencia es contundente: los unos desde el miedo y los otros desde la esperanza.
Si yo lo interpreto bien… lo que tendríamos que hacer es entrar a esa casa, ¿a cuál? A la nuestra, a nosotros mismos y conectarnos con nosotros mismos, ver qué está pasando ahí dentro.
Reinventarnos requiere valentía, requiere hacerse un montón de preguntas que nos pueden confrontar y quizás hasta doler. Nos da miedo, mucho miedo, pues no estamos acostumbrados a cuestionarnos en profundidad a nosotros mismos.
Somos lo más preciado que podemos llegar a tener en esta vida. Por eso… ¡volvamos a conectar!