"Un pinche virus"

Sentada en mi casa después de cuatro días de reclusión responsable, decidí ponerme a escribir algunos de los pensamientos que cruzan a millón por mi cabeza. Lo primero es agradecer el solo hecho de que pueda hacerlo.
Lo que sí sé es que ha sido una vida vivida con intensidad, una vida dedicada a dar lo mejor de mí, una vida llena de exploración personal con el objetivo de ayudarme a mí misma a ser coherente conmigo, con los míos y con mi práctica laboral.
Vengo desde hace algunos años trabajando en ayudar a las personas a elevar su nivel de consciencia para que asuman su responsabilidad personal y saquen el líder que hay en cada uno de ellos.
Hoy la vida que es tan sabia nos pone a prueba y nos pone a prueba desde un lugar que nadie imaginaba. Un pinche virus, un pinche virus que nos arrinconó a todos. Un pinche virus que de un solo golpe noqueó hasta la economía.
Un virus que viene de maestro y que nos obliga a mirar en donde no habíamos querido entrar. Nos obliga a mirarnos a nosotros mismos, a bajar la velocidad, a reflexionar sobre lo real y a empezar a poner prioridades.
Se nos olvidó que somos vulnerables, frágiles y absurdamente insignificantes. Nos pensábamos más importantes que el mismo planeta, ¡qué arrogancia!
Hoy el virus nos fuerza a conectar con nosotros mismos. Competencia inequívoca de un buen líder. Conectar con lo que realmente queremos y para qué lo queremos.
Hoy es el momento de volvernos a anclar, de volver a mirarnos con todo ese amor que llevamos en nosotros mismos y asumir nuestra responsabilidad. Es momento de confiar en nuestra verdadera esencia.